Federico

¡Federico estoy harta de caer en los lugares comunes! ¡Ya no puedo formar parte de esta relación trillada! Vos mintiéndome...Yo esperando que vuelvas. Es tan fácil de adivinar que aburre ¡Federico! ¿Dónde te fuiste? No importa. Y no es necesario ni que estés acá para que lo respondas, Federico. Pero te escribo para terminar todo esto, ahora que te fuiste otro viernes más de mi vida. 

 

Ya no te espero, Federico. Ya no creo en que vas a volver mañana. Ya no te expecto. Ni soy más una espectadora de la vida que vos vivís cuando te vas de mi lado. Me voy sola, Federico. Me animo. Me voy a poner el gamulán que me regalaste cuando cumplí 19 y voy a salir. Porque aunque no viniste tampoco esta noche, yo el vino lo abrí. Y después de tomarme más de una copa sola, no vi la tele simulando no extrañarte. ¿Para qué? Si no engaño a nadie. Pero sabés qué? YA no te espero, Federico.

Y Ya no espero que vuelvas el domingo para hacer las compras juntos al COTO Ya no sueño con que me levantas por el aire.

Y ya no creo que sea posible que dejes de jugar al fútbol todos los viernes a la noche.

 

Pero antes de irme quiero decirte tres cosas, Federico:

1) Que aunque ya no te espere, te voy a extrañar toda la vida. Estoy segura.

2) Que nunca me voy a olvidar del tapado que me regalaste para nuestro aniversario y todavía me queda pintado.

3) Y que la noche antes de Navidad del año pasado, fui a visitar a Matías y él me besó.

Así que no me digas nada. Quiero música el día de mi casamiento y mi muerte, Federico. Y vos hace rato que te quedaste sordo y mudo. Por favor, tirá las llaves de mi casa. Yo las tuyas ya las perdí.

Carla