Ejercicio III

En una plaza desolada de Gran Buenos Aires. Se escuchan los grillos que chillan lejos de los pocos faroles que hay encendidos. Es verano y hay humedad en el ambiente. La atmósfera está quieta. Álvaro, clase media-baja, alto y fuerte. Josefina, clase media-baja, flaquita con pelo largo finito.

 

ALVARO: Que bueno que pudiste venir. Quería verte, Jose. (pausa) porque...viste que yo nunca sueño. Bueh, ya sé, que en verdad es que no me acuerdo. (sonriendo) Me levanto a la mañana como si me hubiese muerto por un rato. (ríe y la mira. Ella esta como pensativa, mira para otro lado. Alvaro, sin perder su entusiasmo sigue). Pero ayer, o fue antes de ayer...la noche después de que hablamos...no sé. 

Tuve un sueño que... ¿Viste cuando te despertás y querés que siga? Quise llamarte al toque pero con el mambo que le agarró a tu viejo conmigo, te la iba a complicar al pedo. Y después en el colegio no me dio para contarte. Si en el recreo estabas ahí con las pibas, no sé... ¿qué le pasa a Ximena conmigo? Me mira para el orto... (Jose parece impacientarse)

JOSE: preguntale a ella.

ALVARO: Soñé con vos, Jose. Yo te estaba hamacando. Y vos tenías a nuestro hijo a upa. Los hamacaba a los dos. Tenías el pelo suelto, no trenza y cada vez que yo los empujaba, se te volaba todo por el aire. Estabas hermosa. Bueno, sos. Pero era re loco porque yo me veía que te estaba hamacando, entendés? Yo estaba ahí con ustedes pero era como que al mismo tiempo nos veía de afuera. Y eramos perfectos los tres juntos. Si hasta en el sueño pensaba: la suerte que tenía de estar ahí. ¡Que teníamos los tres! Esa felicidad no se consigue en cualquier kiosco, entendés? Después...era raro porque no me veía más a mí. Es como que yo seguía estando, pero ya no me veía. Los veía a los dos de frente, todavía en la hamaca que iban y venían. Y vos me sonreías y me decías el te amo mudo, como cuando nos mirábamos en clase, te acordás? Y cuando me desperté tenía como esa sensación de que no hay que preocuparse por lo que anduvo mal. Sino ver el momento. Como en el sueño, que yo sentía que todo estaba bien...Josefina asiente, mirando para abajo. No se sabe si esta llorando pero algo oculta. Alvaro se acerca pone su cabeza junto a la de Josefina.

ALAVARO: Sabés como te extraño... (se tira a la pileta)

Álvaro besa efusivamente a Josefina. Josefina, que permaneció estática durante el beso, se limpia la boca con su muñeca en un gesto casi infantil.

JOSEFINA: Todo pasa, Álvaro.

Álvaro (desoyendo) agarra y huele su muñeca (la misma con la que ella se limpió el beso).

ALVARO: No. Queda el “perfume”... (sonríe)

Josefina lo escupe. Álvaro intenta atajar la escupida y lo logra. La traga.

JOSEFINA: (mientras lo mira hacerlo) Llegas tarde a los chamuyos. (pausa) Ya no te quiero, Álvaro. (recién ahí lo mira y súbitamente la invaden las ahorcadas. Álvaro le sostiene la frente).

ÁLVARO: Mirá si será cierto eso, che. Terminás de decirlo y vomitás. (más serio y tierno) El cuerpo sabe, Jose. Yo no te creo.

JOSEFINA: (mientras se incorpora, para sí) El cuerpo sabe...(a Álvaro) Por eso...me tengo que ir. (mira para atrás) 

Álvaro con dulzura firme le da vuelta la cara tomándola con su mano de la pera. La mira convincente. Josefina niega con la cabeza.

JOSEFINA: (mirando para abajo) En serio. (ahora lo mira) A mi también me duele. A los dos nos dolió. 

Pero después de lo que pasó, Alvaro. No siento...Yo no puedo seguir, entendés?

Álvaro se deja caer en el pasto. Mira fijo al frente. Arranca el pasto algo autómata, frío. 

Josefina lo mira desde arriba un instante y enseguida cede. Se arrodilla a su lado. Álvaro al ver que se está a su lado, espera unos instantes y se adelanta para besarla. Josefina le pega un cachetazo impulsivo de rechazo. Álvaro se ríe a carcajadas. Josefina (enojada) se intenta sacar un anillo. Álvaro le agarra las manos y se las lleva para arriba. Josefina se asusta.

JOSEFINA: (sin gritar) Me lastimás, Álvaro. Soltame.

Agarrando los dos brazos de Josefina con una sola de sus manos, mientras con la otra intenta torpemente desabrocharle el escote del vestido corto de jean que tiene Josefina. Josefina gira sobre si misma. Intenta correr en dirección opuesta a Álvaro. Álvaro que la tiene ajustada de las muñecas la doblega y la atrae de espaldas hacia él. 

ÁLVARO: (mientras le levanta el vestido de jean) Hagamos un hijo nuestro...tengamoslo.

JOSEFINA: No! Álvaro, soltame. Por favor. (teme)

ÁLVARO: Arreglemos el pasado, todo lo que no pudo ser...empecemos de vuelta. (mientras se desabrocha la bragueta) ¿No querías tener un hijo mío? Nos lo robaron tus viejos. Vamonos a tenerlo lejos. Nuestra familia. Como en el sueño.

JOSEFINA: ¿Mis viejos? No, Álvaro, yo no quiero. Por favor (empieza a desesperar, sin gritar aún).

Álvaro empieza a penetrarla lentamente. Al sentirlo Josefina empieza a llorar.

JOSEFINA: Noo...por favor, me lastimás...noo..Aia! Ay! Noo! (llora desconsolada, ya no se resiste. 

Sin embargo Álvaro nunca la suelta, sin dejar de ser “cariñoso”)

Álvaro desde su lentitud empieza a agitarse, por unos breves momentos. Acaba con una gran onomatopeya. Con la mano que retenía los brazos de Josefina rodea a Josefina de la cintura y se sumerge en ella una última vez. Josefina hace un gesto de dolor que se destaca en su acongojado rostro. 

No para de llorar, pero bajo. Álvaro sale. Le da un beso en la mejilla. Josefina, inmóvil, no se resiste. Alvaro hace pis atrás del árbol y se sacude. Josefina cae lentamente, arrodillada al piso. Se queda en posición fetal, dolorida y sollozando. 

ÁLVARO: Vayamos pensando el nombre porque con lo que me calentás, la emboqué seguro. (ríe y la mira desde arriba. Josefina queda en el pasto, igual que antes) ¿Dónde nos vamos?

JOSEFINA: No te voy a perdonar esto, Álvaro. (llora) No te voy a perdonar.

ÁLVARO: (levemente agachado, con ira contenida) ¿Qué es lo que no podés perdonarme? ¿Que te amo no me perdonás? En seguida fuiste a darle la razón a los asesinos de tus viejos vos, ¿no? Esos caretas mataron a nuestro hijo, José, ¿entendés? Te jodieron la vida a vos y a mi. Con qué derecho. Mataron a mi hijo. Al nuestro. Y vos que hiciste para impedirlo? Me mentiste. Me mentiste y te fuiste a abrir de gambas ahí...(se acerca a José que sigue en el piso) Igual yo te perdoné, Jose. Porque te amo, entendés? Te amo. Y vos no me vas a perdonar? (se baja la bragueta de vuelta. José intenta arrastrarse para atrás. Alvaro de un rápido y violento movimiento la vuelve a dar vuelta y sosteniéndola contra el suelo la vuelve a violar) José lo vamos arreglar, juntos. Ya vas a ver. Todo va a estar bien. Todo va a estar bien. (dice esto mientras la penetra varias veces. José que al principio intento zafarse, ahora sólo llora) 

CAE EL TELON