En el prostíbulo (refranes)

ESCENA 1

En un salón. Tipo living erótico decadente. Con la persiana baja para que no entre el día, luces veladas, de colores y una barra de mármol imitado. Un gran sillón de cuero negro gastado. Las chicas con lencería se pasean, toman un trago, fuman un cigarrillo o simplemente están sentadas aburridas en el sillón. Un timbre insistente hace que la madama salga por una puerta al final del living y vaya hasta la puerta de entrada, por el pasillo, aparece un hombre cincuentón, de traje desaliñado caminando sin cuidado.

 

HORACIO (aparatosamente alegre. Con determinismo) ¡Dejen que los niños vengan a mi! 

MADAMA (mirando desde el pasillo hacia el salón. Con sonrisa falsa. Impacientada) Los laureles que supimos conseguir... (mira para las chicas ) 

Horacio recorre de una mirada el salón. Da unos cuantos pasos y toma de la mano a una chica que estaba tomando chocolatada en un vaso de trago largo casi al final del salón. En su recorrido de vuelta también agarra de la mano a una mujer que lo miraba sentada en el sillón con su cigarrillo en la mano. Al lado de la madama llega primero Horacio, que impulsa desde cada brazo a las retrasadas chicas y luego las suelta y las toma rápido de sus cinturas. Frente al evidente vértigo de las chicas Horacio ríe. La madama también ríe pero falsamente. Horacio levanta las cejas a una habitación. La madama hace una reverencia para que pase a la puerta al final del pasillo. Cuando Horacio pasa junto con sus dos chicas, la madama retiene a la que tomaba el nesquik.

MADAMA (a Horacio) Agua que no has de beber, déjala correr.

HORACIO (dio la vuelta y su alegría aparente se ha esfumado. Gritando amenazantemente) ¡La chancha y los veinte! 

MADAMA (a Horacio al oído. Convincente) El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo. (Levanta una ceja, chequea a Horacio. Sigue con vos seria) No pida peras al olmo. (En voz alta, tono reprochón) Acuéstate con niños y amanecerás meado... (Devuelta a Horacio, como apenada) 

¡Maldita cocaína! (A la niña golpeándole la cabeza para que camine) Corre, Forest, corre.

HORACIO (mira como la niña se va, algo confundido. Levanta los hombros y su felicidad aparente vuelve. Come con los ojos y prueba con las manos a la mina que tiene al lado) A caballo regalado no se le miran los dientes. 

MADAMA (ya impacientada con tanto alarde de poder. Levanta las cejas antes de volver a su cuarto. A Horacio) Patria o muerte.

ROXANA (a si misma, mirando el piso levantando la cabeza) A mal tiempo, buena cara.

MADAMA (la escucha y se vuelve) Una es dueña de su silencios...

ROXANA (con bronca a la madama, bajando la cabeza) Sigame, no lo voy a defraudar.

HORACIO (manoseándola de atrás) ¡Ver para creer! 

ESCENA 2 (II versión)

En el pasillo del prostíbulo, un adolescente espera tímido.

MADAMA (con el picaporte en su mano, aun sin cerrar la puerta, a alguien adentro) En boca cerrada no entran moscas. (Cierra la puerta, camina por el pasillo. Llega hasta donde el hombre. Con una sonrisa.) La mesa está servida.

BRIAN (camina por el pasillo, antes de abrir la puerta) Just do it.

La puerta se abre y se ve a una mujer recostada sobre la cama. Toda desnuda con una especie de desavillè violeta transparente. Al ver a Brian, su calma se desequilibra. Se sienta. Brian permanece parado. Inmóvil. Tiene una erección. Ella lo nota. Se le acerca arrimándose por el colchón.

MALENA (sonriendo) ¿Piedra, papel o tijera?

BRIAN (encogiéndose de hombros) Donde manda capitán, no manda marinero...Las mujeres primero.

MALENA (sintiéndose poderosa, se arrodilla sobre el colchón y de un empujón trae a BRIAN a la cama) ¡Cuerpo a tierra! (sonríe mientras se lo monta. Al oído) La suerte está echada. (Malena sigue moviéndose. Al poco tiempo Brian tiene su orgasmo)

BRIAN (muerto de placer. Acostado tan cual lo dejó Malena) ¡Es sentir de verdad! (repentinamente la mira a Malena, que está recostada al lado suyo descansando) Nací para ti. 

MALENA (enternecida) Sino casta al menos cauta. 20 años no es nada. (Dándole una caricia en la cabeza mientras se sienta en el colchón para vestirse)

BRIAN (incorporándose, algo ofendido por el desprecio) El hombre tiene la edad de la mujer que ama.

MALENA (le toma la cara entre las manos) Amigos son los amigos. (Lo suelta despacio)A la larga, lo más dulce amarga. (Mientras se incorpora para ponerse la bombacha, le da la espalda) No llores por mí. La vida es un sueño, y los sueños, sueños son.

BRIAN (con repentino ímpetu) No está muerto quien pelea. (La busca con sus brazos) Lo primero es la familia.

MALENA (determinante) Solterita y sin apuros. (Mientras se viste rápido, se detiene pensativa) Mal de muchos, consuelo de tontos. (Agarra el dinero que ya estaba previamente en la mesita de luz) 

BRIAN (intenta retenerla) La unión hace la fuerza. (Se tira por la cama para agarrarla) ...hasta la victoria, siempre.

Malena se zafa. Va de unos pasos largos hasta la puerta. Mientras la cierra lo mira una vez más a Brian arrodillado con el corazón roto en el colchón. Le nace una sonrisa inocente.

MALENA (se despide) Cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Que en paz descanse.

BRIAN (Se deja caer al colchón de espaldas) Quien dijo amor, dijo dolor.